- Villa Crespo
Ruth Benzacar Galería de Arte
Jorge Macchi: Test
Ruth Benzacar Galería de Arte se complace en presentar Test, una exposición del Artista Jorge Macchi.
El bosque de Desirée de Ridder: recuerdos de un futuro posible
En la obra cerámica de Desirée de Ridder, el bosque es un universo poblado de criaturas donde se une lo humano, lo animal y lo vegetal. Sus esculturas nos conectan con un imaginario ancestral en el que las formas se entremezclan y las fronteras entre las especies se vuelven difusas. Cada figura parece venir de un mundo en el que la vida puede adoptar múltiples formas y en el que los seres mantienen vínculos que exceden nuestra comprensión por una percepción limitada.
Minotaura, Máscara de Minotauro, Serpiente, Huevo, Flamenco de tres cabezas y Dios ciervo componen una constelación de seres híbridos. La obra Minotaura une lo humano y lo animal con un desplazamiento de género en este mito actualizado por la artista. Máscara de Minotauro nos abre un enigma a la identidad: ¿quiénes seríamos si nuestros ojos estuvieran detrás de ella?, Huevo de la serpiente invoca una vida latente, Serpiente los ciclos de renovación, vida y muerte y Flamenco de tres cabezas multiplica nuestras miradas, mientras que un rostro humano en un grito sordo prolonga su existencia en una corteza de árbol.
Entre estas criaturas, el Dios Ciervo ocupa un lugar central con sus astas que se vinculan con la fertilidad, la renovación y la potencia del bosque. Junto a la Lechuza con cuernos de toro, parece reinar y custodiar un territorio donde conviven distintas fuerzas y espíritus de la naturaleza. De Ridder construye aquí esta mitología propia, en la que resuenan símbolos ancestrales con una imaginación que explora infinitas posibilidades de transformación de la vida. ¿Son memorias de un futuro posible?.
En Seguir con el problema, la teórica y filósofa Donna J. Haraway propone pensar la existencia desde los vínculos de interdependencia que nos constituyen y la posibilidad de establecer parentescos más allá de lo humano. Su noción de devenir-con invita a considerar que la vida se construye en relación con otros seres, en un mundo compartido en el que ninguna existencia puede comprenderse de manera completamente aislada. Desde esta perspectiva, las criaturas de De Ridder permiten imaginar otras formas de coexistencia. Sus cuerpos híbridos desdibujan las categorías que separan a los seres humanos de los animales y las plantas.
El rostro que se convierte en árbol hace visible esta continuidad; el Dios ciervo evoca un vínculo ancestral con el bosque, mientras que Minotaura reúne en un mismo cuerpo atributos humanos y animales. Estas figuras abren un espacio especulativo en el que las especies pueden pensarse desde sus relaciones y sus transformaciones, más allá de las jerarquías que habitualmente organizan y limitan nuestra percepción.
La elección de la cerámica como materialidad profundiza este vínculo con la naturaleza. El barro, modelado y transformado por el fuego, conserva la huella de los elementos: se necesita el aire, el agua, la tierra y el fuego para los procesos que le dan forma. Las técnicas tradicionales de cocción a leña recuperan saberes transmitidos entre generaciones y requieren un conocimiento atento de la materia, el tiempo y las contingencias del fuego.
Esta relación con la naturaleza está atravesada también, más allá del acto creativo, por la preocupación por la deforestación y la destrucción de los hábitats. La madera que alimenta el fuego remite a bosques amenazados y a la fragilidad de los ecosistemas. ¿Cómo trabajar con los materiales naturales y habitar el territorio sin perder de vista las condiciones que sostienen la vida?
Y es así que entre el mito y la materia, Desirée de Ridder construye este universo que nos invita a reconsiderar nuestra relación con todo lo viviente. Sus esculturas recuperan la potencia de imaginarios ancestrales y abren la posibilidad de pensar otras formas de parentesco y coexistencia entre especies. Modeladas en barro y transformadas por el fuego, estas criaturas parecen emerger de una memoria profunda para interpelar el presente. Nos recuerdan que habitar el mundo implica reconocer los vínculos que nos unen a otros seres y asumir la responsabilidad de preservar las condiciones que lo hacen posible.
Cecilia Molina
Buenos Aires, octubre 2026
Retiro
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