El monstruo aún vive latente dentro de cada imagen, esperando el momento para manifestarse.
Es aquello que acontece cuando la imagen deja de obedecer a un régimen. Porque la imagen es un campo de batalla.
Toda fotografía puede ser recortada. Todo titular puede ser separado de su contexto. Toda publicidad puede ser desmontada. Todo archivo puede ser reorganizado.
Una de las grandes transformaciones de la modernidad fue la aparición de un universo de imágenes reproducibles, idénticas, circulantes y potencialmente infinitas. Sobre ese nuevo régimen visual operaron géneros diversos como el surrealismo, el pop y el arte político. Compartieron una convicción sencilla: la imagen producida industrialmente podía ser desmontada y puesta a trabajar en contra de su función original
Las intervenciones de artistas sobre imágenes gráficas pueden pensarse como un antecedente material de una cultura visual algorítmica: una imagen se desprende de su contexto, se combina con otra, adquiere un nuevo sentido y vuelve a circular. Los memes llevan esta lógica a una dimensión colectiva y acelerada; las fake news muestran su potencia para fabricar realidades; la inteligencia artificial introduce la posibilidad de producir imágenes sin un referente original.
Intervenciones, autopsias y disecciones sobre la imagen gráfica es un cruce de artistas que, desde distintos momentos históricos, encontraron en estas imágenes un territorio para introducir anomalías. Cada obra propone leer las imágenes contra su propia evidencia, sospechar de su aparente transparencia y devolverles aquello que la circulación masiva tiende a quitarles: ambigüedad, conflicto, materialidad y capacidad de producir otros mundos.