En 2023, Fernanda Kusel empezó a organizar sus pinturas en forma de lookbooks que tomaban como referencia catálogos de lencería que abstrayéndonos de su función, bien podrían entenderse como catálogos de piernas o un estudio de sus poses. En “Análisis conciliatorio 2 / Estructura interna” pasa del catálogo a un recorte del mismo, un zoom sobre este dispositivo, en dónde las imágenes se repartían homogénamente, que provoca que la atención oscile entre el centro y los márgenes. En esos márgenes, a sangre, aparecen fragmentos declaradamente subrepticios que alteran la linealidad del catálogo y delinean la esencia de esta nueva serie.
¿Pero de dónde viene este tipo de recorte, estas imágenes fragmentadas?
Hay algo singular en estas pinturas que voy a llamar, (aunque en lo más visible esté la imitación pictórica o la alusión al retoque digital), su efecto fotográfico. Si en “Mostra nostálgica” de 2024, una pintura que representa un catálogo de lencería old school había precisamente un gesto evocativo, el conjunto de cinco pinturas de “Estructura interna de una pierna” que presenta en esta muestra ya no guarda nada de esa nostalgia. Ahora lo que vemos son imágenes cristalinas, un sensualismo impreso a todo color. Las figuras bien podrían seguir perteneciendo al orden de la fotografía, aunque los recortes en particular, responden a un flujo continuo de imágenes detenido, más a un still de video que a las tomas directas propias de la fotografía. Imagen detenida de unas imágenes en movimiento que provienen sin duda del imaginario del video publicitario y que tienen como objeto producir excitación visual, excitación neuronal que se traduce fácilmente en una promesa efectiva de excitación sexual. En hora buena la publicidad se apropió de los métodos de edición de las películas porno produciendo imágenes de video fragmentarias con detalles explícitos que llegan a durar milésimas de segundo y que provocan un “se perfectamente bien lo que vi continuo e intermitente que se traduce en un no se ni que vi”. Los recortes que pinta Fernanda Kusel son la imagen detenida de ese mecanismo de excitación neuronal que ante la imposibilidad de fijarse en la memoria dejan más bien un barrido, una impresión nerviosa: un no se ni que vi a la luz del sol.
Estas imágenes aparecen en videos publicitarios en sitios Web, por ejemplo en la presentación de las Manta bag del sitio de Alexander Mc Queen en dónde vemos 9 planos en 5 segundos.
Lo que sigue es la descripción en detalle de esa secuencia:
1- Primer plano de un rostro femenino que arroja burbujas por la boca en una toma subacuática, el foco está en el movimiento de la boca aunque también llega a verse que la mujer tiene un vestido blanco suelto de seda que descubre una parte mínima de sus pechos. Todas las tomas son subacuáticas y suceden aparentemente en una piscina.
2- Idéntica toma en un encuadre mínimamente más abierto con esta salvedad: la actriz ya no está arrojando burbujas por la boca y se la ve medio chicata, eso lo notamos al detener y observar una veintena de veces este fragmento: un travelling corto y ascendente que concatenado con las otras tomas tiene una continuidad perfecta.
3- Toma abstracta en continuidad con el blanco del vestido y el celeste turquesa de la piscina. Deteniendo la imagen, se abre la posibilidad de que lo que estemos viendo sea un fragmento de nube con un cielo de idénticos colores y no el vestido.
4- Otra abstracción que cierra bajo la misma descripción que la toma anterior con la salvedad de que ahora se trata sin dudas del vestido blanco.
5- Burbujas ascendiendo en cardumen sin continuidad alguna con las arrojadas previamente por la boca.
6- Ahora, finalmente, después de haber esperado tres segundos y 10 milésimas aparece el producto, la cartera roja con una cadenita de metal, un cuerno que pende de una cuerda negra, un tul negro anexado junto a la manija de la cartera y por delante una de las manos de la actriz con algunos reflejos producto de un efecto de iluminación que también produce un haz de luz que rebota en la cartera.
7- Un plano idéntico al anterior pero más abierto que nos permite ver que de la cadenita pende una calavera de metal. En este fragmento, que tal vez sea el más extenso, la actriz gira la cabeza hacia el espectador sin llegar a mirar por completo a cámara; al ver el cuadro detenidamente vemos que la modelo tiene los ojos irritados por el cloro, tanto como para preguntarnos cuánto tiempo estuvo debajo del agua para hacer esta publicidad de 5 segundos. 8- La mujer asciende como empujada hacia arriba mostrando un recorte de su pierna y el dorso de la cartera. Se trata claramente de alguien fuera de cámara que la empuja y no de un paneo, esto se deduce en coherencia con el desplazamiento ascendente de unas burbujas que acompañan su movimiento.
9- Primer plano frontal y central de la Manta bag donde se ve fugaz pero claramente el logo de Alexander Mc Queen.
La relación y diferencia entre pintura y publicidad podría ser análoga a la de este registro temporal: la publicidad dura cinco segundos, leer la descripción de las nueve tomas podría oscilar entre un minuto y medio y siete minutos, la producción de esta publicidad en su totalidad (esto es lo que me responde ChatGPT al describir la producción de la Manta bag) entre cuarenta y cinco y cincuenta y nueve días.
Esta velocidad, presente en casi todo video contemporáneo, resplandece en el porno, aunque eso que percibimos ahí, pasivamente, bien podría activarse de forma manual e igualmente nerviosa siguiendo el feed de Pinterest u otra red. El picadillo de videos en velocidad y el flujo expansivo de imágenes aparentemente nos excita pero más bien nos confunde. Probablemente ahí esté el goce de nuestra época, en ponernos a disfrutar de algo de lo cual sabemos muy bien que el resultado final no es el disfrute sino el estrés. “Sufrir es un lujo” cómo escribió una vez Bataille a propósito del gasto libidinal, podría aplicarse perfectamente al estrés que entre sus virtudes nos brinda un aprovechamiento exhaustivo e integral del tiempo; y la ganancia no terminaría ahí, ya que sin necesidad, además de repercutir en el cuerpo también repercute en literatura; la frase suena realmente sugerente:
EL ESTRÉS ES UN LUJO
Observar las pinturas de Kusel, que detuvo el movimiento de unos dedos anillados, de un caracol que expulsa pelo o de una pierna en retirada, nos detiene en la expectación y nos priva de ese lujo. ¿Y qué decir entonces de su quehacer pictórico, de la vida privada de sus pinturas y del gasto que consuma cuando se pone a reformular todo un fondo en degradé? En ocasiones rehace todo el fondo delicadamente para cambiar mínimamente el tono de la paleta o hacer pasajes más sutiles en esos gradientes, conservando impoluta, como envuelta en papel film, la parte figurativa.
Precisamente en “Vida y obra de un degradé” un conjunto de diez pinturas, los degradés toman protagonismo. Pasan de ser un simple fondo a ser, desde la perspectiva de Kusel, una cosa entre todas las cosas. Ocupan la categoría de figura tanto como unas piernas o una montaña o más precisamente, al ser figurables y al haber ocupado históricamente la categoría de fondo, Kusel ahora les permite pasar de una categoría a otra: A veces delineando un sol en la neblina, a veces ocupando el entero de la pintura o sirviendo de soporte a una figura geométrica absolutamente plana. Así es que los degradés asumen distintas formas, a veces son una imagen mimética que delinea un cielo, otras se concentran en pasajes de colores perfectos que se asemejan a la imagen digital.
¿Pero de qué hablamos exactamente? Un degradé es la fusión entre dos colores en dónde se va reduciendo progresivamente el porcentaje del primer color y se va aumentando proporcionalmente en la misma medida el porcentaje del segundo. Esta fusión se materializó (teniendo su representación más fideligna en las puestas del sol) en el traspaso de la observación de la luz a la pintura. Hacia allí se orientó principalmente la pintura plenairista, que tuvo como gran exponente y virtuoso del degradé a Claude Monet que realizó treinta y un versiones de la Catedral de Rouen entre 1892 y 1894 tratando de captar la intervención de la luz sobre la catedral en distintas estaciones y condiciones climáticas. Cien años más tarde el degradé se optimizó en su versión digital llegando a su aparente perfección a través de las herramientas de Photoshop, perfección siempre entendida como más prolijidad, una microtonalidad lisa que es la que parece imitar, ya que es seguro que no es la luz del sol, Fernanda Kusel.
Con todos estos factores en perspectiva se me presentan varias ideas fantasiosas: que la luz del monitor podría ser nuestro nuevo sol, un sol portátil y a nuestra medida.
Que si el sol no es algo obsoleto que podríamos desechar seguramente si nos dieran a elegir entre desechar el sol o nuestra computadora o celular eligiríamos siempre al…
Que la pintura de Fernanda Kusel es un cruce de velocidades entre la fotografía, el movimiento detenido de los videos publicitarios y la observación de la luz no plenairista. Recostada en su cuarto observando como cambian con las estaciones los planos cromáticos de un degradado RGB en su monitor.
De vuelta de esta digresión me gustaría hacer unas observaciones concretas acerca de algunas novedades materiales y estructurales que aparecen en esta muestra. Una vez detenida la imagen en movimiento, Kusel ensaya nuevas formas compositivas cómo en “Estructura interna de una montaña” o en “Manos con anillos y huevo de chocolate” en dónde practica unas combinaciones simétricas que detrás de una imagen apacible y tenue despiertan algo un tanto siniestro, no algo aterrador sino más bien una intención análoga al artificio visual de un pop up de Temu que nos invita a ver un cuerpo desnudo o un puñado de marihuana recién picada en una miniatura que al ampliarla descubrimos que se trata de otra cosa. Pero claro, en estas simetrías no se cambia una cosa por otra sino que al contrario, se muestra claramente el artificio en el que al duplicarse y espejarse una imagen nos encontramos no con otra, sino dos veces con la misma cosa.
Otra novedad en “Análisis conciliatorio 2 Estructura interna” es el vínculo con la pinturas Color Fields más radicales que posiblemente sean las de Barnett Newman. La geometría, que siempre estuvo presente en la organización de las pinturas de Kusel ahora se materializa en grandes planos abstractos que sugieren espacios y se combinan de manera cortante con las escenas figurativas. En la identificación con las pinturas Color fields la artista encuentra algo ya reconocible en sus pinturas anteriores: la reducción de toda gestualidad, la certeza de que para ser expresiva no tiene que apelar al gesto o a la motorización performática del cuerpo ni a la distorsión de las figuraciones. Así es que fue creciendo la parte más imperceptible: Por un lado los degradés que se liberaron del yugo de ser fondos y pasaron a tener plena autonomía al nivel de los objetos figurativos y también, se podría decir, bajo la idea que tenían l*s artistas Color Field de liberarse del mandato de la espiritualidad aunque ¿Que tendría de falto de espiritual mimetizarse con un gradiente hecho en Photoshop? ¿No es en cierta medida Fernanda Kusel, entre otras cosas, una Photoshop Humana?
Marcelo Galindo, 2 de mayo de 2026