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Mié. 11.03 al 29.05
Calvaresi

Alfredo Spampinato: Oro en el campo

Oro en el campo propone un recorrido por la producción de Alfredo Spampinato (Gravina, Italia, 1925 – José C. Paz, 2012), destacando uno de los núcleos más potentes de su obra: la representación de la llanura pampeana atravesada por una luz intensa y envolvente.

Tal como señala Juan Allermann en el texto que acompaña la muestra, la pintura de Spampinato encuentra en el paisaje no sólo un motivo sino una forma de vida. Formado junto a Pedro Domínguez Neira y especialmente con Enrique Policastro, el artista desarrolló desde los años cincuenta un lenguaje propio que, si bien dialoga con la tradición del paisaje argentino, se distingue por una búsqueda obsesiva de la luz y por un tratamiento matérico singular.

Radicado en José C. Paz desde 1954, Spampinato fue testigo de la transformación del conurbano bonaerense, entonces todavía campo abierto. Sus pinturas —cielos vastos, girasoles solitarios, cardos, ranchos aislados— adquieren hoy un carácter casi documental: registran un paisaje en proceso de desaparición. Sin embargo, lejos de toda nostalgia literal, lo que se impone es una experiencia sensorial del color. El amarillo —en especial los ocres— domina la superficie pictórica y construye una atmósfera donde el sol parece expandirse más allá del soporte.

Allermann subraya cómo el artista superponía capas de óleo que luego raspaba meticulosamente con espátula, incorporando arena y texturas para intensificar la materialidad de los cielos. Esa insistencia técnica revela una convicción: la pintura como espacio de condensación de la luz. Una reseña contemporánea afirmaba que Spampinato “todo lo que pinta lo transforma en luz”, definición que resume el espíritu de esta exhibición.

Aunque en los años cincuenta y sesenta tuvo una activa participación en galerías y salones porteños —incluyendo exposiciones en Argentina e internacionales—, con el tiempo se distanció del circuito comercial. Tras un infarto a fines de los años ochenta, su producción se volvió aún más constante e íntima. Pintar fue, según recuerdan sus familiares, su “cable a tierra”: una práctica cotidiana, casi compulsiva, que llenó su taller de obras pequeñas realizadas mayormente sobre hardboard preparado por él mismo.

Frecuentemente vinculado a la tradición de la pintura ingenua argentina, Spampinato prefería definirse dentro de un “realismo poético”. Sus escenas, casi siempre deshabitadas, transmiten una profunda soledad y un silencio suspendido. Cuando aparece la figura humana, apenas sugiere presencia; lo esencial es la vibración del campo bajo un sol enceguecedor.

Oro en el campo reúne obras que permiten apreciar la coherencia y la intensidad de una producción marcada por la fidelidad a un territorio y por la persistente búsqueda de una luz propia. La muestra invita a reencontrarse con una pintura que, desde la aparente simpleza del paisaje, construye una experiencia emocional y material de gran profundidad.

Calvaresi

Defensa 1136
CABA

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